
Una ciudadana acudió a realizar el pago del servicio de agua y, de acuerdo con su testimonio, habría recibido un trato presuntamente prepotente y grosero por parte de C. Gibran Albañín Xalate, quien se encontraba encargado de la atención a los usuarios.
La situación habría provocado que la mujer rompiera en llanto, particularmente por las circunstancias que enfrenta al tener a su cargo un hijo con discapacidad. Más allá de que el pago correspondiente deba realizarse, la ciudadanía merece recibir un trato respetuoso, digno y sensible por parte de quienes tienen la responsabilidad de atenderla.
También se han señalado presuntas inconformidades relacionadas con la manera en que este trabajador atiende a algunos usuarios, por lo que sería importante que la autoridad correspondiente revise estos señalamientos y, en su caso, determine si existe alguna irregularidad.
Asimismo, han surgido acusaciones que deberán ser investigadas formalmente respecto de supuestas solicitudes de dinero a cambio de realizar ajustes o trámites relacionados con el servicio. De comprobarse, se trataría de un asunto que tendría que ser atendido con toda seriedad por las autoridades responsables.
La pregunta es sencilla: ¿qué está pasando con la atención al ciudadano? Las personas que acuden a pagar o resolver algún asunto relacionado con el servicio de agua no están pidiendo un favor; merecen respeto y un trato digno.
¿Qué pasó, Rafa, con este tipo de gente?
